| El
Acaro Varroa destructor causa un perjuicio muy importante en
la apicultura mundial. Nuestro país y el NOA no están
exentos de este problema y hoy podemos decir que es el principal
problema sanitario de la actividad.
En
nuestra región hay pruebas contundentes de la presencia
y de los daños causados. En apiarios de la provincia
de Salta Jujuy y Tucumán se detectaron perdidas ocasionadas
por el acaro que varían entre el 30 y el 50 % de las
colmenas en un invierno. En regiones con inviernos severos,
o en áreas con escasez de polen suele causar la muerte
de las colmenas. Los casos de varroasis son más severos
en zonas donde los inviernos son poco rigurosos y la cría
permanece durante todo el período facilitando una reproducción
ininterrumpida del ácaro mientras disminuye paulatinamente
la población de abejas.
En
muchos casos, donde no ocasiona la muerte de la colmena, genera
grandes pérdidas económicas, debido fundamentalmente
a que debilita las colonias y disminuye su población
en el período invernal. Estos dos elementos traen aparejado
un “aranque tardio” de la colonias en la primavera lo que
ocasiona una disminución en los Kg. de miel cosechados.
Es
importante destacar que todo lo citado anteriormente esta
muy relacionado con el nivel de reservas de las colmenas entre
los meses de Abril y Agosto. En una colonia que sufre hambre
se multiplicarán los problemas citados anteriormente.
Hoy
hay un gran número de opciones para el control pero
todas ellas deben considerar considerarse se dentro de un
plan de control que contemple aspectos de manejo, diagnósticos
periódicos de la cantidad de ácaros presentes,
la curva de floración ( o entrada de néctar)
del lugar, los productos disponibles y las recomendaciones
vigentes.
Origen
y distribución.
Varroa
destructor Es un ectoparásito que se alimenta de la
hemolinfa de su hospedador. La hembra se encuentra sobre abejas
adultas y en desarrollo, mientras que los estaseos inmaduros
se localizan sobre las pupas. El macho tiene los quelíceros
adaptados para transferir el esperma por lo que no puede alimentarse
y después de fecundar a las hembras muere.
Varroa
parasita dos especies de abejas: Apis cerana y Apis mellífera.
Sobre A.cerana el ácaro no causa daños graves,
fundamentalmente debido a que sólo se reproduce en
celdas de cría de zángano y a un comportamiento
de defensa que poseen las abejas obreras.
Por
el contrario, la interacción Varroa destructor destructor
y A. mellifera no se encuentra en equilibrio. En esta especie
el ácaro tiene la capacidad de reproducirse tanto en
celdas de zángano como de obreras. La reproducción
es mucho mayor y por lo tanto puede llegar a causar la muerte
de las colmenas.
En
1971, apicultores de Paraguay importaron abejas desde Japón,
introduciendo el parásito en América del Sur.
En Argentina se detectó por primera vez en 1976 en
colmenas de Laguna Blanca en la provincia de Formosa, aunque
se cree que el ácaro había ingresado al país
unos años antes.
En
la actualidad no existen zonas libres de Varroa destructor.
Ciclo
de vida de Varroa destructor.
El
ciclo de vida se desarrolla en el interior de la colmena de
abejas. Los pasos seguidos en el mismo se detallan a continuación:
•
La hembra adulta del parásito abandona la abeja adulta
e ingresa en las celdas de cría (tanto de zángano
como de obrera) que se encuentran próximas a ser operculadas.
Más de una hembra puede ingresar a la misma celda.
•
Esta deposita su primer huevo aproximadamente 60 horas después
que la celda ha sido operculada y a partir de entonces un
huevo cada 30 horas. El primer huevo depositado en la secuencia
originará un macho, mientras que los subsiguientes
darán origen a hembras.
•
Aparecen los distintos estadios del ácaro: larva, protoninfa,
deutoninfa y adulto. Cada sexo presenta diferentes tiempos
de desarrollo. Las hembras se desarrollan más rápido,
por lo que la primera hembra de la progenie, madura casi al
mismo tiempo que el macho.
•
Los ácaros adultos se fecundan en la misma celda que
han nacido. Si sólo ha ingresado una hembra la fecundación
se produce entre hermanos, pero si ingresa más de una
hembra puede existir exocría.
•
Cuando la obrera o zángano han completado su desarrollo,
emergen de la celda de cría conjuntamente con las hembras
de varroa destructor que pueden recomenzar el ciclo.
•
Los machos y los estadios inmaduros que no han completado
su desarrollo permanecen en la celda y mueren.
Daños
producidos sobre Apis mellifera.
Varroa
destructor ocasiona sobre sus hospedadores diversos tipos
de alteraciones que pueden agruparse en dos categorías:
de acción directa o indirecta.
Acción
directa:
Cuando
la prevalencia del ácaro en la colmena es alta, las
abejas parasitadas al emerger de las celdas de cría
presentan diversos tipos de malformaciones. Las mas comunes
se presentan en las alas, patas (donde generalmente disminuyen
el número de artejos) y abdomen. Otro de los efectos
perjudiciales ocasionados es una disminución en la
vida media de los hospedadores.
Acción
indirecta:
Las
alteraciones que V. destructor puede ocasionar en forma indirecta
están ligadas fundamentalmente a la acción inoculativa
de diversos tipos de microorganismos. Se ha comprobado que
el ácaro es capaz de inocular bacterias y diversos
tipos de virus. Existen evidencias de que V.destructor crea
dentro de una colmena las condiciones ideales para el desarrollo
del hongo patógeno Ascosphaera apis. Más recientemente,
se ha observado que el ácaro es capaz de transportar
sobre su cutícula esporas de Paenibacillus larvae,
agente causal de la loque americana.
Los
signos clínicos pueden presentarse como una disminución
en la producción de la colmena, muchas veces inadvertida
por el productor, o bien en los casos de infecciones severas
puede acarrear a la muerte de la colonia.
Consecuencias
primarias de la parasitosis.
•
Notable merma en la producción individual de colmenas.
•
Muerte de colonias.
•
Importantes pérdidas a nivel nacional e internacional.
•
Peligro de contaminación de miel con residuos de ante
el uso indiscriminado de productos químicos.
•
Resistencia al fluvalinato en V. destructor, ya presente en
otros países como Italia.
•
Transmición de otros agentes patógenos en los
que Varroa representa un huésped intermediario.
Diagnóstico:
Métodos
de detección.
A
simple vista, según el grado de infestación
pueden observarse ácaros sobre abejas adultas, zánganos
u obreras.
Cuando
no existe ninguna referencia sobre el apiario que se quiere
revisar, se debe focalizar la atención en las celdas
de zángano, dado que Varroa tiene preferencia por este
tipo de celdas. Se toma un objeto cortante (puede ser un bisturí,
aguja, etc.) con el cual se desoperculan las celdas y se observa
detenidamente. Si el ácaro está presente se
ve adherido a los cuerpos de las larvas o pupas y contrasta
sobre el color perla de la cría por su color marrón
rojizo. También se debe examinar el interior de las
celdas, ya que el ácaro podría encontrarse sobre
el fondo y paredes de las mismas y no adherido a la cría.
Para ello es conveniente utilizar una linterna o colocar el
cuadro de cría bajo una luz fuerte.
Diagnóstico
en cría(método recomendado):
Debido
a su distribución sobre el panal de cría, a
fin de obtener datos más precisos se hace necesario
desopercular entre 50 y 100 celdas determinadas en forma de
cruz sobre la cara del panal y se procede a la observación
cuidadosa tanto de la cría como del fondo y paredes
de las celdas. Los ácaros adultos (color marrón
rojizo) y formas inmaduras (color blanco perlaceo) se observarán
a simple vista.
Para
cuantificar el porcentaje de infestación se determina:
•
Número de celdas examinadas (totales).
•
Número de celdas con ácaros (parasitadas).
•
Divida el número de celdas parasitadas por el número
de celdas totales y multiplique por 100.
Como
los valores de prevalencia fluctúan considerablemente
a lo largo del año, es recomendable orientarse a fin
de tomar la decisión de utilizar algún tipo
de control y con ayuda de extensionistas o personal especializado
escoger el método y la estrategia más conveniente.
Diagnóstico
en abejas adultas:
También
se puede detectar la presencia de Varroa sobre las abejas
adultas. Para ello se deben "cepillar" como mínimo
200 abejas (con cuidado de no incluír a la reina) dentro
de un recipiente con agua y detergente y agitarlo fuertemente
durante unos minutos. Posteriormente se vacía el contenido
del recipiente a través de una malla que retenga las
abejas y deje pasar los ácaros y se examina la muestra
para cuantificar el número de parásitos.
Para
cuantificar el porcentaje de infestación se determina:
•
Número de ácaros presentes.
•
Número de abejas en la muestra.
•
Divida el número de ácaros encontrados por el
número de abejas adultas y multiplique por 100.
Para
obtener una mejor referencia sobre el grado de infestación,
es conveniente realizar tanto el muestreo sobre las celdas
de cría como sobre las abejas adultas para cada colmena
elegida. Así, se tendrá una idea más
certera sobre la proporción de parásitos presentes
en el apiario.
Importancia
de un diagnóstico precoz.
Como
se mencionó anteriormente, un signo de la enfermedad
es la aparición en la colmena de abejas deformes con
alas defectuosas, abdómenes o patas cortas. Sin embargo
estos síntomas tardan en aparecer y se manifiestan
ante un avance importante de la enfermedad, momento en el
cual ya se han producido serias pérdidas.
Por
lo tanto reviste suma importancia el diagnóstico precóz
de la parasitosis, a fin de adecuar los tratamientos y el
manejo al sistema de producción en si.
Control.
Nota:
Trascripción de las recomendaciones elaboradas por
la CONASA (comisión Nacional de Sanidad Apícola)
en la cual participan SENASA, INTA – PROAPI, SADA, MAGPyAL,
SAGPyA. Estas recomendaciones ya se pucieron en practica en
el NOA con excelentes resultados.
Plan
Estratégico.
La
magnitud del alcance de la enfermedad dependerá principalmente
de las condiciones ecológicas de cada región
y de la movilización de colmenas por diferentes zonas,
que varían por lo general, adelantando la proliferación
del ácaro.
La
siguiente estrategia consiste en aplicar una serie de tratamientos
que consideramos indispensables y se basa en cuatro pilares
fundamentales necesarios para asegurar el éxito de
la misma:
1.
La rotación de acaricidas acaricidas;
2.
La suspensión por dos años de los piretroides
piretroides;
3.
El aumento en la utilización de acaricidas orgánicos
orgánicos;
4.
La evaluación del grado de infestación antes
y después de aplicado el tratamiento.
Los
pilares de la estrategia.
Interrupción
del control con Piretroides.
Se
recomienda la suspensión durante al menos dos años
del uso de piretroides para el control de Varroa. Esta medida
es tomada para evitar o disminuir el fenómeno de la
resistencia a los piretroides y volver a utilizarlos dentro
de dos temporadas.
Los
piretroides en cuestión son:
•
Flumetrina
•
Fluvalinato
•
Acrinatrina
•
Pirmetrina
Es
posible que en varias zonas del país, los piretroides
aún mantengan o hayan disminuido muy poco la eficacia
que presentaron en un principio. Pero en varias regiones esa
eficacia se ha perdido gracias al desarrollo de resistencia
por parte de los ácaros. Es por ello que se debería
suspender su uso en todo el territorio nacional durante al
menos dos años para eliminar las descendencias de varroas
resistentes y poder reutilizarlos luego, con éxito.
Si se lo se deja de usar en algunas regiones no pasará
mucho tiempo hasta que las poblaciones resistentes en las
que se siguió utilizando lleguen a esos lugares tornando
inútil el tiempo esperado.
Rotación
de los principios activos.
Es
indispensable para evitar el fenómeno de la resistencia
a los acaricidas utilizados actualmente, la rotación
obligatoria de los productos. Para lo cual Ud. debe saber:
1.
El nombre y la dosis del activo con el que se elabora el acaricida
adquirido.
2.
La fecha de vencimiento de las drogas
A
modo de ejemplo: Si Ud. curó en el otoño con
Amitraz, en primavera lo debe hacer con algún ácido
orgánico.
Aunque
los acaricidas orgánicos por definición no producen
resistencia, no es aconsejable utilizar siempre el mismo acaricida
orgánico, a fin de evitar mecanismos comportamentales
de Varroa, que disminuyan la eficacia de los acaricidas.
Evitar
los residuos.
Para
evitar los residuos en mieles es indispensable conocer el
momento de aplicación de cada una de las drogas a utilizar.
Drogas
como cimiazol o Amitraz, deben administrarse básicamente
en otoño, luego de la última cosecha.
En
primavera es aconsejable utilizar acaricidas orgánicos
(Oxálico, fórmico, timol, rotenona).
Tenga
en cuenta que los acaricidas deben dejar de aplicarse al menos
ocho semanas antes de la mielada.
Utilice
las dosis recomendadas y en la forma de aplicación
que fueron estudiadas. En general para disminuir las visitas
a los apiarios se varían las formas de aplicación
generando problemas colaterales como residuos o mayor nocividad
para las abejas, disminuyendo a la vez la eficacia.
Evaluación
del nivel de infestación.
En
muchos casos, una vez realizados los tratamientos muchos apicultores
esperan hasta las próximas revisaciones para ver el
estado de las colmenas.
Por
ser la varroasis una de las principales causas de pérdidas
de colmenas, es básico conocer cómo funcionó
el acaricida que empleamos, ya que por cambios en el clima,
alto nivel de infestación, apiarios cercanos sin tratar,
principios activos sin la eficacia suficiente o mal administrados,
podemos mantener una alta carga de ácaros en el apiario
tratado.
Para
realizar los diagnósticos pre y pos tratamiento podemos
utilizar el método De Jong modificado por Marcangeli,
que consiste en recolectar con un frasco una muestra de 200
a 300 abejas tomadas de ambas caras de tres cuadros de cría
de cada colmena.
Para
hacer un análisis correcto debemos muestrear por lo
menos un 20% de las colmenas del apiario.
Una
vez obtenida la muestra le agregamos agua, un poco de detergente
y un chorrito de alcohol para evitar la formación de
mucha espuma.
Luego
batimos bien y colamos el contenido sobre un tamiz o trapo
blanco y contamos las abejas y los ácaros.
La
cantidad de varroas multiplicado por cien y dividido por el
número de abejas nos dará el porcentaje de infestación.
Luego del tratamiento, este porcentaje no debería ser
mayor al 3 por ciento.
Tratamiento
zonal coordinado.
Como
quinto pilar se puede considerar a la coordinación
zonal entre apicultores para la realización de tratamientos
simultáneos en todos los apiarios. De esta manera se
evita la reinfestación a través de los apiarios
cercanos.
Conéctese
con la Asociación, Centro, Sociedad o Cooperativa Apícola
de su zona para comenzar a coordinar los tratamientos en cuanto
a fechas y productos a utilizar.
Plan
de Curas.
El
plan consiste en varios (dos o tres) tratamientos indispensables
durante el primer año y una evaluación del éxito
a fin de temporada y la elaboración del plan para el
segundo año. La cantidad de tratamientos variará
según el ciclo que tenga cada grupo de colmenas y en
las zonas donde se desarrollen.
A.
En las zonas con inviernos rigurosos, en donde la primavera
comienza tarde y no hay desarrollo de cría durante
el invierno, son aconsejables dos tratamientos.
1.
Primaveral tardío – cuando empiece a desarrollarse
la cría pero no se ha extendido totalmente- que atacará
los ácaros en estado forético, con un acaricida
orgánico o de baja residualidad.
2.
Principios de otoño – cuando se termina la cosecha
y empieza a disminuir el nido de cría. En estas zonas
se trata aproximadamente cada seis meses.
B.
En las zonas con inviernos no tan rigurosos, o en el caso
de la trashumancia, es aconsejable hacer tres tratamientos.
Los
tratamientos indispensables para el primer año se realizarán
en las siguientes fechas:
1.
Principios de primavera: consistirá en un tratamiento
de las colmenas cuando el nido de cría empieza a expandirse.
Atacará básicamente a los ácaros en estado
forético. (desde mediados de Agosto hasta fines de
Septiembre).
2.
Un tratamiento de Verano, al finalizar la cosecha, con acaricidas
que puedan actuar sobre los ácaros en estado forético
y a la salida de su período reproductivo (durante la
segunda quincena de febrero).
3.
Un tratamiento de otoño, aplicado cuando el nido de
cría se halla reducido en forma importante y los ácaros
se hallen en su totalidad en estado forético (sobre
las abejas).
En
estos casos es importante desarrollar a la vez técnicas
de manejo que disminuyan el número total de ácaros,
como ser, la formación de núcleos con mayor
cantidad de cría operculada y, realizar un tratamiento
luego de quince días de formados ya que antes que comience
la postura de la nueva reina siempre existirá un período
en donde todas las varroas estén sobre las abejas.
Lista
de acaricidas a utilizar en cada uno de los momentos.
1)
Agosto septiembre: Oxálico, Fórmico, Rotenona,
Timol.
2)
Febrero Marzo: Fórmico, Amitraz.
3)
Abril Mayo: Timol, Oxálico, Amitraz, Cimiazol, Rotenona.
Figura
1. Curva estimada de desarrollo de población de abejas
para Salta y Jujuy y momentos de aplicación de acaricidas.
1i, 2i y 3i: los tratamientos indispensables para el caso.
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