ARTICULOS TECNICOS DE RIEGOS - Nota 2
   

"CALIDAD DEL AGUA DE RIEGO DE ORIGEN SUPERFICIAL Y SU RELACION CON LA CONDICION DE SUELOS ARROCEROS"
Investigación realizada en la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Entre Ríos con el apoyo de ProArroz

 

EXPOSICIÓN DEL PROBLEMA DE ESTUDIO
Favorecido por el bajo valor económico de la tierra y beneficios provinciales impositivos, una red hidrográfica importante, el incremento de la demanda de arroz por parte de Brasil y la existencia de productores con alta capacidad financiera, se ha desarrollado en los últimos años en el centro-norte de Entre Ríos un modelo de producción de arroz basado en el uso de agua superficial mediante la construcción de presas de tierra.

Este nuevo modelo permite regar una mayor superficie por toma, debido a que se pueden extraer mayores volúmenes de agua y a las características más planas del terreno en esa área de la provincia. El tamaño promedio de lote arrocero provincial es de 63 ha, mientras que aquellos regados con agua superficial presentan una superficie media de 87 ha. El 94% de la superficie embalsada provincial corresponde a los departamentos Feliciano, Federal y Federación, con un total de 43 presas sobre 59 (Carñel et al., 2002).

Reggiardo (1999) indica que las necesidades de insumos del sistema arrocero regado a partir de embalses son similares a las de pozo, ya que en el inicio son tierras vírgenes (desmonte) con escasa o nula presión de malezas y se requieren dosis bajas de fertilizantes. Sin embargo, son importantes los costos de amortización de la presa, infraestructura vial, distancias a molinos arroceros, incidiendo en gran medida sobre el flete. No obstante, el costo de producción es inferior en un 10 a 15% respecto al de pozo.

Debido a razones netamente de precios de mercado, el área arrocera de Entre Ríos ha disminuido notablemente, pasando de 160.000 ha en la campaña 1999-00 a menos de 40.000 ha para la actual zafra. Sin embargo, la utilización de agua superficial para riego de arroz ha crecido en importancia relativa. En 1994-95 ocupó un 7% del área arrocera provincial y para 2001-02 se estima en un 35% (Fig. 1).
Figura 1: Evolución del área arrocera provincial bajo riego con agua superficial.

Los suelos Vertisoles son utilizados en casi todo el mundo fundamentalmente para dos cultivos que parecen adaptarse a las condiciones físicas impuestas por el alto contenido de arcilla: el arroz y el algodón (Ahmad, 1988) y (Murthy et al., 1982). El arroz se siembra cuando el aprovisionamiento de agua no es limitante y el algodón en condiciones de humedad restrictiva.
Los suelos inundados en producción arrocera, soportan cambios químicos y biológicos resultantes de las alteraciones físicas producidas en el medio según las necesidades del cultivo de arroz y modalidades de producción, presentando condiciones muy diferentes a la de los terrenos drenados. Ahmad (1988) ha informado sobre los cambios que ocurren en los suelos al someterse a un período de inundación que se dan más o menos rápidamente durante los primeros 30 días de inundación, donde se alcanza una relativa estabilización de las propiedades que se mantiene en el tiempo. Estos cambios son en alguna manera reversibles cuando el suelo es drenado, y el grado de reversibilidad depende del tiempo de inundación y de las condiciones existentes durante ese lapso.

La interacción entre la calidad del agua y las propiedades fisico-químicas del suelo es de significativa importancia cuando se desea evaluar la posibilidad de utilizar el agua para regar. Costa (1998) considera que los criterios prevalecientes respecto a la calidad del agua para riego y su asociación con el peligro potencial para los cultivos son: los efectos de las sales sobre el crecimiento de los cultivos relacionados a su concentración total (salinidad) y los asociados a la excesiva cantidad de sodio intercambiable en el suelo. Su más destacable consecuencia es un deterioro de la estructura del suelo (sodicidad), de difícil y costosa reversibilidad cuando el proceso se encuentra en estado avanzado.

El contenido de sales se estima por medio de la conductividad eléctrica (CE); cantidades elevadas originan disminución en la disponibilidad de agua en la zona radical con la consiguiente reducción de rendimientos debida a su efecto osmótico. La presencia de sodio intercambiable crea condiciones de inestabilidad de los agregados del suelo y del sistema poroso, el hinchamiento y la dispersión coloidal restringen la permeabilidad del suelo al agua y a los gases, y conduce consecuentemente a problemas de anegamiento, encostramiento, escurrimiento y pobre aireación (So y Aylmore, 1993).

En el caso del riego de arroz se crean condiciones para el lavado de sales evitando la concentración salina y la precipitación de carbonatos durante el período del cultivo. Sin embargo, la repetición de los ciclos de cultivo y la baja permeabilidad de los suelos Vertisoles pueden provocar una sodificación gradual. El peligro de sodificación es valorado mediante la relación de iones sodio respecto al calcio y magnesio (USSL Staff, 1954), conocido como índice de relación de adsorción del sodio (RAS) y enunciado por la ecuación de Gapón.

El esquema de Riverside ha sido discutido por numerosos autores y se ha sugerido limitar su aplicación a condiciones de suelo y de riego similares a las utilizadas experimentalmente en el desarrollo de la clasificación. Las experiencias realizadas por el Laboratorio de Salinidad de los Estados Unidos demostraron que el grado de sodificación alcanzado de los suelos, dependía del régimen de lavado (USSL Staff, 1954). Las directrices propuestas por Ayers y Westcot (1987) y Rhoades et al. (1992), si bien no se adaptan totalmente a nuestras condiciones regionales, son las que contemplan mejor las relaciones complejas de un mayor número de parámetros.

Experiencias locales como la citada por Currie et al. (2001) en un estudio de calidad de agua de origen superficial para riego de arroz en Corrientes, adopta las directrices de Grist (1982) quien considera como agua de buena calidad a aquella que presenta una RAS menor a 10 y una CE menor a 750 mScm-1 y de Urien (1995) que toma como valor máximo de carbonato + bicarbonato a 650 mgl-1.

Cuando en el agua de riego se presentan altos valores de bicarbonato, como es el caso del agua subterránea de la zona de estudio, en el suelo se produce el reemplazo del calcio y el magnesio adsorbidos a los coloides por el sodio, precipitando todo el calcio y el magnesio. el carbonato de calcio se insolubiliza, el dióxido de carbono difunde al exterior, el agua es absorbida por las raíces, con reemplazo del calcio intercambiable por el sodio de la solución (Cerana, 1977).

Se ha entendido originalmente, que los suelos presentan problemas de sodificación cuando el Porcentaje de Sodio Intercambiable (PSI) es mayor o igual a 15%, pero Marshall et al. (1976) mencionan que muchos suelos son afectados con valores tan bajos como 6 % de PSI, coincidiendo Wilson et al. (2002) para Vertisoles de Entre Ríos. Asimismo, para el caso de estudios de riego se ha propuesto la utilización de la RAS del extracto de saturación como un buen índice para estimar el deterioro por sodificación del suelo. Cook y Muller (1997) en una amplia revisión de estos criterios encuentran que el PSI y la RAS son de escasa sensibilidad y que a su vez varían ampliamente con el tipo de suelo. Proponen en definitiva la utilización del Contenido de Sodio Intercambiable (CSI).

En tal sentido, se debe tener en cuenta que valores relativamente bajos de sodio de intercambio pueden inducir una dispersión superficial, lo que en la práctica representa un encostramiento superficial (Costa, op cit.). Wilson et al. (2001) hallaron que suelos vertisólicos arroceros regados con agua de origen superficial mostraron un menor deterioro en la estructura del suelo respecto a aquellos en los que se utilizó agua subterránea, atribuible a la mayor participación del ion sodio en el complejo de cambio del suelo. El agua superficial (Río Gualeguaychú) cuenta con 15 mg.l-1 de Na+  y una RAS muy baja de 0,7, mientras que para el agua subterránea es de 92 mgl-1 y 3,0 respectivamente. El CSI en suelos sin riego es de 0,47 cmolckg-1, mientras que para lotes con tres años de arroz, regados con agua subterránea el valor de sodio en el suelo aumentó a 1,45 cmolckg-1 y aquellos regados con agua superficial a 1,08 cmolckg-1, incrementándose el CSI en relación con la situación inicial en 208% y 129%, respectivamente. Se deduce que la calidad del agua superficial presentaría mejor calidad, pero no se conocen en profundidad los efectos sobre los suelos regados.

El objetivo del presente trabajo fue estudiar la calidad del agua para riego de origen subterránea y superficial (ríos, arroyos y de embalse) y su relación con la condición de suelos arroceros, en el área de mayor concentración de presas de Entre Ríos.

MATERIALES Y MÉTODOS
En el área de mayor concentración de presas para riego, Dptos. Feliciano, Federal y Federación (Mapa 1), en octubre y noviembre de 2001, se realizó el muestreo de agua de 6 embalses. Asimismo, se obtuvieron muestras del agua subterránea correspondiente al sitio donde se encuentran localizadas las presas seleccionadas, y se sumaron 3 embalses más localizados en el Dpto. Monte Caseros, Corrientes. En las mismas campañas de campo, se tomaron muestras de ríos y arroyos que a la fecha se encontraban en crecida, relacionándose la calidad del agua de los mismos con la información colectada en julio de 2001 (en estiaje).
Mapa 1: Concentración de embalses en el área de límites de los Dptos. Federal, Federación y Feliciano (imagen satelitaria de Enero de 2002).

Los sitios relevados fueron los siguientes:
Eº Miraflores
Eº Santa María
Roque Mario Tito (2 embalses)
Eº Pilecco
Eº Timboy (3 embalses)
Eº La Clodomira
En cada una de las muestras de agua para riego se determinó y calculó pH, CE (Conductividad Eléctrica). Aniones: SO4= (Sulfatos) por gravimetría, CO3= (Carbonato), CO3H- (Bicarbonato) y Cl- (Cloruros) por volumetría, y Cationes: Ca+2(Calcio) y Mg+2 (Magnesio) por complejometría y Na+ (Sodio) por fotometría de llamas (Richards, 1970 y Jackson, 1976). Se estimó además la RAS (Relación de Adsorción de Sodio) y RAS ajustado (Ayers y Westcot, 1987) para la definición de la calidad del agua para riego.

Se seleccionaron 6 sitios donde se obtuvieron muestras de suelo compuestas en un muestreo superficial (00-12 cm, con pala sin disturbar). Ellas corresponden a: condición inalterada (monte o bajo alambrado), laboreado sin arroz (No-Az) y laboreado con diferente historia arrocera.
Los suelos arroceros de la zona de presas son Intergrados y presentan características vérticas. En los planos altos y divisorios de aguas predominan los suelos correspondientes a las Series Los Conquistadores y Garat, ambos Argiacuoles vérticos. En las planicies suavemente onduladas Serie Caraballo (Peluderte argiacuólico), Serie Garat y otros suelos menores, por ejemplo Ocracualfes vérticos de la Serie Miñones (Plan Mapa de Suelos de Entre Ríos, 1984).

Características químicas: Se determinó CIC (Capacidad de Intercambio Catiónico) y cationes intercambiables: Ca+2, Mg+2, Na+ y K+. Además de valores de %MO (Materia Orgánica) y pH. Del extracto de saturación se obtuvo la conductividad eléctrica (CE) (Richards, 1970), cationes solubles según Jackson (1976) y se calculó la RAS.
Características físicas: El K de percolación e Is (índice de inestabilidad) de estabilidad estructural de suelos (Hénin et al., 1972) se tomaron como índice de deterioro. Se determinó además la textura.
Para detectar diferencias significativas se realizó Análisis de variancia (ANOVA) y Test de comparación múltiple de medias (Tukey al 5%), además de la prueba T de diferencias de medias para los cursos de agua superficial.


RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Respecto a la calidad del agua para riego, en todas las variables analizadas existieron diferencias significativas entre el agua subterránea y el agua superficial, no existiendo diferencias entre embalses y cursos superficiales.
Se considera que el agua de embalse y de cursos superficiales es apta para su utilización en el riego de arroz, al presentar baja relación de adsorción de sodio (RAS) y baja conductividad eléctrica, mientras que la de origen subterráneo presenta riesgos de sodificación y salinización, según el diagrama de Riverside (Tabla 1y Fig. 2). En la Eº Miraflores y Eº Don Roque el RAS ajustado supera el valor de 18, es decir agua con muy alto peligro de sodificación, donde su utilización puede traer riesgos de deterioro de la estructura de los suelos al aumentar el número de campañas arroceras. En definitiva, para suelos donde predominan arcillas montmorillonitas y en función de las directrices propuestas por Ayers y Westcot op cit., se esperarían problemas graves al utilizar agua subterránea para riego.
Tabla 1: Caracterización fisico-química del agua de embalses, agua subterránea y de cursos de ríos y arroyos en crecida, (valores medios) correspondientes al área de estudio.

Existen diferencias significativas en el agua superficial en estiaje respecto a cuando se encuentra en crecida, según Prueba T y una probabilidad del 0.05, en las siguientes variables: CE, Na+, RAS y RAS ajustado, con un valor promedio en estiaje de 747 µScm-1 , 42,4 mgl-1, 1,14 y 2,77 respectivamente. Si bien, cuando disminuyen los niveles de agua en los cursos superficiales aumenta notablemente la salinidad, no se presentarían riesgos de sodificación al utilizarla para riego.

Efecto del uso arrocero sobre las condiciones fisico-químicas del suelo
En todos los casos el sistema de producción arrocero comenzó a desarrollarse a partir de la construcción de las presas durante las campañas 94-95. Poseen escasa historia agrícola y en general se han ido incorporando los lotes a través de la práctica de desmonte.
El horizonte superficial de los suelos analizados es de textura Franco arcillo - limosa, con valores que oscilan entre 56 % a 67 % de limo y de 30 % a 37 % de arcilla y bajos porcentajes de arena. Asimismo, en Eº Timboy, la textura también es Franco arcillo - limosa, pero con valores superiores al 10 % de arena. En la Tabla 2 se presenta la condición inalterada, punto de referencia para el análisis de la calidad del recurso suelo. Se observa un excelente estado estructural reflejado por los altos porcentajes de agregados estables y bajo índice de inestabilidad (Is). A la permeabilidad inicial (índice k) se la puede considerar como media, si se la relaciona con los valores de los diferentes suelos provinciales, y es debido a la alta proporción de limo en la textura. El pH es levemente ácido y el contenido de sodio de intercambio (CSI) es muy bajo. Presentan buenos tenores de MO y el fósforo extraible (Pe) posee valores medios a bajos, siendo necesaria la fertilización de cultivos agrícolas.
En la Fig. 3 se presenta la relación existente entre el NaR (sodio aplicado con el agua de riego) y el sodio en el suelo, observándose una muy leve tendencia a acumularse (R2 = 0.25).
Figura 3: Relación entre el sodio en el suelo y del sodio aplicado con el agua de riego.

Por otra parte, al aumentar la participación del arroz en la rotación se presenta un leve incremento del CSI (contenido de sodio de intercambio), pero no se superan los valores de 0,6 cmolc.kg-1. En el caso del riego con agua de origen subterránea la pendiente de incremento del CSI en función de los años con cultivos de arroz (Fig. 4), presenta mayor respuesta, alcanzando valores para los mismos períodos considerados de 1,5 cmolc.kg-1 (Wilson et al., op cit).
Figura 4: Aumento del contenido de sodio en el suelo, según origen del agua de riego en función de la participación del arroz en la rotación.

Con el objeto de conocer los efectos de la calidad del agua de embalse sobre la permeabilidad se relacionó el CSI con el índice k. Puede considerarse que a pesar de presentarse una leve tendencia a aumentar el sodio en el suelo con los años de arroz, no se observó un efecto significativo sobre la permeabilidad (R2 = 0.09), debido a que el CSI se mantiene en valores relativamente bajos.

Respecto a la CE del extracto de saturación del suelo, se observa que cuando se utiliza agua de embalse para riego esta disminuye en función de la participación del arroz en la rotación, comportamiento totalmente diferente al hallado en suelos regados con agua subterránea (Fig. 5). La pérdida de sales en el suelo puede ser perjudicial para la estabilidad estructural cuando se dan aumentos del sodio de intercambio, debido a que las sales neutralizan su efecto negativo. Sin embargo, de acuerdo a lo hallado y en función del manejo del cultivo de arroz que se realiza en la zona, no existirían problemas. Por lo tanto, y en referencia al planteo técnico de combinación de aguas de diferentes orígenes (subterránea y de embalse) para el riego, se considera necesaria una investigación en profundidad sobre el efecto de esta técnica en los suelos del área de embalses.

Figura 5: Comportamiento de la conductividad eléctrica del suelo (CE), según origen del agua de riego en función de la participación del arroz en la rotación.

Por otra parte, se presenta un leve aumento de la inestabilidad estructural (Is) en función de la pérdida de la materia orgánica, mostrando una curva y tendencia similar a la observada en suelos Vertisoles regados con agua subterránea, reflejando a la fecha buenos índices de estabilidad (Fig. 6). Por encima de 5,5 % de MO no existen problemas de estabilidad estructural, y teniendo en cuenta que se trata de lotes incorporados recientemente a la actividad agrícola (menor a 10 años), no se presentan valores inferiores a 3,8 % de MO que permiten mantener altos valores de agregados estables. Sin embargo, considerando la tendencia expuesta y si se mantiene la presión agrícola sobre el suelo, se esperaría con el tiempo un deterioro de la estructura.

Figura 6: Efecto del sistema de producción de arroz sobre la estabilidad estructural de suelos Argiacuoles vérticos.

La combinación de los índices k e Is se utiliza normalmente para comprobar efectos de sistemas de producción agrícola sobre la estructura del suelo. En este caso, al aumentar la participación del arroz en la rotación, se observa una regular asociación entre dichos índices (Fig. 7), ya que el Is es levemente afectado por el manejo y prácticamente no hay ningún efecto sobre la permeabilidad.

El deterioro de la estructura no es tan marcado como el observado en lotes regados con agua subterránea y con larga historia agrícola, debido a que se trata de lotes recién incorporados a la actividad, donde se mantienen buenos tenores de materia orgánica y no existe pérdida de la permeabilidad al no haber efecto del sodio de intercambio.

Figura 7: Combinación de los índices k e Is para suelos regados con agua de embalses.

Efecto del uso arrocero sobre las condiciones fisico-químicas del suelo para los diferentes sitios
Se evaluó la permeabilidad del suelo tomando el índice k como indicador, observando en todos los sitios que los valores disminuyen respecto a la situación inalterada, para diferentes situaciones de participación del cultivo de arroz en la rotación. Por otra parte, no se observaron diferencias significativas respecto a la agricultura sin arroz o cuando se incluyó pradera en Eª La Clodomira, Eª Don Roque y Eª Timboy. Se presentó deterioro en la permeabilidad del suelo a partir de la segunda campaña arrocera (Fig. 8) en la Eª Miraflores, donde no existen diferencias significativas entre la situación donde nunca tuvo arroz (No-Az) y 1 año de arroz (1-Az), pero sí con 2-Az, mientras que en Eª Santa María no se encontraron diferencias entre la situación inalterada (No-La), pradera luego de 1 año con arroz (Az-3Pp) y 1-Az, difiriendo respecto a 2-Az y 3-Az.
Figura 8: Efecto del uso arrocero sobre la permeabilidad de suelos regados con agua de embalse. Sitios Eª Miraflores y Eª Santa María.

Estos suelos presentan originalmente una permeabilidad más baja al ser más limosos que en la zona núcleo arrocera (arcillo-limosos) y los predispone a ser más susceptibles al deterioro del sistema poroso y a la pérdida de estructura. Sin embargo, el riego con aguas de buena calidad disminuye los efectos adversos que se han presentado en aquella zona, donde los suelos al ser regados con aguas de pozo presentaron pérdida de la permeabilidad al aumentar el contenido de sodio de intercambio.

En suelos regados con agua de embalse, se observó un incremento muy leve en el contenido de sodio que no estaría afectando a la permeabilidad, pero en algunos sitios se ha presentado una disminución en la misma al aumentar los años con arroz que podría estar relacionado al cambio en la dinámica del hierro. Durante el cultivo de arroz, 3 meses con una lámina de agua de 15 cm sobre la superficie, se dan condiciones reductoras en el suelo y en tales circunstancias el hierro se reduce y solubiliza pasando a un estado libre y móvil. En algunos casos explicaría evidencias de toxicidad en el cultivo y en el suelo.

El índice de inestabilidad (Is) presenta una pequeña disminución en sus valores para algunos sitios en función de los años de arroz, siendo además muy leve si se lo compara con otras zonas. En Eª Timboy, Eª Don Roque y Eª La Clodomira no se observaron diferencias significativas entre las situaciones sin arroz y aquellos lotes donde se incluyó ese cultivo. En Eª Santa María existen diferencias significativas entre la situación No-La y el lote con pradera, difiriendo con los lotes que presentan historia arrocera, mientras que no hay diferencias entre aquellos donde se ha incluido 1, 2 y 3 años de arroz en la rotación (Fig. 9). Por otra parte, en la Eª Miraflores se observa que no existen diferencias significativas entre la situación no arroz y 1 año de arroz y si cuando hubo más de 2 años de arroz en la rotación.

Figura 9: Efecto del uso arrocero sobre la estabilidad estructural de suelos regados con agua de embalse. Sitios Eª Miraflores y Eª Santa María.

Calidad bacteriológica del agua de embalses
El objetivo del presente punto fue investigar la presencia de la bacteria Escherichia coli como indicador de contaminación fecal en aguas de embalses a los efectos de correlacionar ésta con microorganismos patógenos tanto para el hombre que trabaja en contacto con dichas aguas como para los animales que beben de ellas.

Dentro del grupo de microorganismos patógenos se podrían enumerar un sinnúmero de bacterias, virus y parásitos causantes, en la mayoría de los casos, de enfermedades algunas graves otras que pueden pasar desapercibidas (por no presentar sintomatología clínica) provocando trastornos en la nutrición e interfiriendo con el desarrollo normal, con la consiguiente disminución en la producción.
Se establecieron varios puntos de muestreo en los embalses, coincidiendo con los estipulados previamente para las determinaciones físico-químicas. Las muestras se recolectaron en recipientes estériles por duplicado a una profundidad comprendida entre los 10 y 20 cm. Para su transporte se acondicionaron y mantuvieron refrigeradas hasta el momento del procesamiento.

La metodología de análisis se realizó por colimetría presuntiva (siguiendo la técnica del número más probable para coliformes en caldo Mc Conkey), colimetría confirmatoria (aislamiento en medio EMB Levine y tipificación por las pruebas de INDOL, movilidad, TSI y citrato) y recuento de colonias de mesófilos aerobios totales (MAT) en agar nutritivo con diluciones en agua estéril.
Los valores hallados en el recuento de MAT mostraron una gran disparidad, coincidiendo el mayor número de colonias desarrolladas con aquellos embalses con mayor vegetación sobre el espejo de agua. Lo hallado indica que la presencia de los vegetales resulta un reservorio natural, y que en el proceso de descomposición se estaría proveyendo los sustratos necesarios para el desarrollo y multiplicación de las bacterias.

Con respecto al número de coliformes, se observó que la disparidad no fue tan notoria entre los diferentes embalses y que su cantidad no está íntimamente relacionada con el recuento de MAT. Este grupo de Coliformes se conforma de un amplio número de géneros de bacterias distribuidas en la naturaleza (aire, suelo y agua), dentro de las cuales se encuentran los colifecales cuyo representante, Escherichia coli, es el indicador de contaminación fecal. La ausencia de esta última en los resultados obtenidos, permitió establecer que las aguas de embalses para el período del año considerado (verano) se encontraban libres de este tipo de contaminación.

Estos resultados llevan a plantear la importancia de realizar este estudio durante un ciclo anual, de manera que queden incluidos los períodos de alta pluviometría, para analizar la probabilidad de aportes por escurrimiento desde zonas contaminadas hacia el embalse.

CONCLUSIONES
· Se considera que el agua de origen superficial es apta para su utilización en el riego de arroz, al presentar baja relación de adsorción de sodio y baja conductividad eléctrica, mientras que las de origen subterráneo presentan riesgos de sodificación, con el consiguiente problema estructural de los suelos.
· Se observó un muy leve incremento del sodio de intercambio en el suelo al aumentar la participación del arroz en la rotación, manteniéndose en valores muy bajos, permitiendo que no se produzca pérdida de la permeabilidad. Sin embargo, la caída de este índice en los lotes con más de dos años de arroz, podría estar relacionada al cambio en la dinámica del hierro, hecho que merece ser tenido en cuenta en próximos trabajos de investigación.
· Se presenta un leve aumento de la inestabilidad estructural del suelo en función de la pérdida de la materia orgánica. Al tratarse de lotes incorporados recientemente a la actividad agrícola (menor a 10 años), no se presentan valores inferiores al 4 % de materia orgánica que permiten mantener altos valores de agregados estables. Por otra parte, considerando la tendencia y si se mantiene la presión agrícola sobre el suelo, se esperaría con el tiempo un deterioro de la estructura.
· La calidad bacteriológica del agua de embalses es óptima, sin contaminación por colifecales.


AGRADECIMIENTOS
A la Fundación ProArroz que financió los estudios, a los técnicos y productores de la actividad por su colaboración y sugerencias y al equipo de docentes e investigadores del Proyecto "Sustentabilidad del cultivo de arroz en la provincia de Entre Ríos" que colaboró en la toma y análisis de los datos y discusión de los resultados.
Director Ing. Agr. Marcelo Wilson
Co-director Lic. Qca. Ricardo Valenti
Tesista alumno Sr. Gabriel Barral
Pasante alumna Srta. María Romina Befani
Análisis e interpretación de resultados
Ing. Agr. Jorge A. Cerana
Análisis de calidad bacteriológica del agua
Bioqco. Aníbal Chajud
Becarios del Proyecto
Sr. Javier Noir
Sr. Pablo Fontanini
Colaboradores
Ing. Agr. Edgardo Reggiardo
Sr. Roque Tito
Sr. Eduardo Rader
Sr. Luis Pilecco
Sr. Jorge Giovanardi
Ing. Agr. Juan M. Pautasso
Ing. Agr. Paula Dacunda
Ing. Agr. Julio Ojeda
Ing. Hidr. Luis M. Lenzi
Ing. Agr. Juan José De Batista
Ing. Agr. Griselda Carñel
Ing. Agr. Oscar Henderson
Integrantes del Proyecto FONCYT "Sustentabilidad del Cultivo de Arroz en la Provincia de Entre Ríos" en la persona del Dr. René A. Benavídez.

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